En el último tiempo hemos escuchado mucho más sobre los cuidados de la salud mental. Las rutinas y el estilo de vida han cambiado: mayor sedentarismo, uso excesivo de pantallas y poca delimitación entre el trabajo y el descanso. Todos estos factores influyen directamente en la salud emocional de nuestros hijos.
Muchas familias nos consultan porque sus hijos se muestran más dispersos, desorganizados o irritables. Presentan cansancio o regresiones en su autonomía personal. Uno de los aspectos que evaluamos desde Terapia Ocupacional son las rutinas y los hábitos, porque no solo importa si los niños comen o duermen, sino cómo y cuándo lo hacen.
“Las rutinas diarias son para los niños lo que las paredes son para una casa, le dan fronteras y dimensión a la vida” — Rudolf Dreikurs
A través de las rutinas, se le ofrece al niño un ambiente de estabilidad tranquila en el que puede aprender y ser educado de forma constructiva, formando una personalidad segura. Los padres son los primeros referentes de este orden.
Recomendaciones para el bienestar familiar:
- Establecer horarios claros: Para la alimentación, el sueño y el uso de dispositivos.
- Fomentar rutinas de aseo: Lavarse los dientes, bañarse a diario y recoger juguetes.
- Validar emociones: Hablar sobre lo que sentimos como algo normal y necesario.
- Tiempo de calidad: Reservar momentos para el juego, el ocio o un hobby compartido.
- Actividad física: El movimiento es vital para regular la ansiedad.
La salud mental es igual de importante que la salud física. Si tener fiebre te impide hacer cosas, la ansiedad y la depresión también. No dudes en pedir ayuda cuando sea necesario.